AUSCHWITZ: atracción turística

Pusimos la dirección en el GPS del coche de alquiler: Auschwitz-Birkenau. Rápidamente nos marcó la ruta junto a la etiqueta ATRACCIÓN TURÍSTICA. No podía creerlo. Un campo de exterminio que ya no es un lugar real, sino una metáfora del sufrimiento y el horror (pues Hollywood se ha encargado de convertir este nombre en idea platónica), catalogado junto a las atracciones de feria, los zoos y las pistas de esquí.

Fue un paseo extraño por el campo de concentración. Todas esas fotos de prisioneros en los pabellones convertidos en museo, todos con el pelo rapado pero cada uno con unos ojos distintos, cada uno enfrentándose al sufrimiento (y por ende a la cámara que los retrataba) con una actitud totalmente  diferente: del miedo al desafío, pasando por la resignación, el abatimiento y la mirada ausente de quien ya marchó dejando su cuerpo a la deriva. Vitrinas llenas de objetos robados a los presos: bolsos, joyas, pelo, ortopedias, botones, muñecas, viejas fotos… La vía del tren de la muerte atravesando el campo de punta a punta, las letrinas, las “habitaciones” donde se hacinaban los condenados, las ruinas de lo que un día fueron las cámaras de gas…

Pero esto no es lo más sorprendente. Sabía lo que iba a encontrar, más o menos. Como ya he dicho, el hecho de que la industria del cine esté en manos de judíos, ha hecho que la Segunda Guerra Mundial se convierta en una especie de mitología sobre el bien y el mal que desde niño aprendemos. En la parte del bien, junto a los hobbits, Luke Skywalker, Neo (y la resistencia de “Sión”, jaja, evidencia clara de lo que digo) y Sherlock Holmes, nos encontramos a los judíos. En la parte del mal tenemos a Saurón, Darth Vader, Matrix, el profesor Moriarty y los nazis. La eterna lucha de la luz contra la oscuridad.

Lo que no me esperaba era encontrar grupos organizados, algunos vestidos de igual forma (los de camiseta naranja eran los más numerosos), niños pequeños observando los montones de pelo humano o tanta cantidad de jóvenes judíos.  Pero si lo piensas es normal. En el fondo el GPS tiene razón y Auschwitz, por extraño que suene al principio, es una atracción turística. Empezando por mí, un turista español buscando desde dónde realizar una buena foto para poner en el blog.

Observando a dos judíos que asistían serios al espectáculo me entraron ganas de acercarme y preguntarles en inglés si no veían la contradicción entre su pasado de víctimas y la política actual de Israel con los palestinos. Haber padecido malos tratos de niño no es una excusa para golpear a tus hijos. ¿No hemos aprendido nada? No les dije esto, claro. A lo mejor ellos ni siquiera vivían en Israel. A lo mejor vivían, pero no estaban de acuerdo con la política de sus dirigentes. No es una cuestión de razas, de genes benditos o malditos, sino de personas y sociedades.

Me imaginé un futuro en el que los palestinos visitaban la franja de Gaza y ponían flores sobre las fotos de sus antepasados asesinados. Un futuro en el que los judíos habitaban Mordor. Tan ridículo como este presente que nos muestra el cine: de pueblo inocente, elegido y encarnación de la virtud. ¿Nadie se da cuenta que no hay ni buenos ni malos? ¿Que todos los pueblos son a veces oprimidos y opresores? ¿No tendrá Dios cosas más importantes que elegir a un pueblo y pedirle que se deje patillas?

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3 comentarios to “AUSCHWITZ: atracción turística”

  1. Marta Says:

    Albertín ve peparándote para el éxito nacional primero y mundial después, tu libro acaba de llegar a mi biblioteca, la primerita que se lo va a leer soy yo por supuesto, en el water, en la cocina, planchando, cocinando, voy a dejar incluso de hacer punto o andar, voy a ser toda tuya durante un tiempo. Y luego, lectura obligatoria a toa las maris que vienen a la biblio a pedirme cosas de la marihigins, y la danielstil, y a las que estoy acostumbrando a coger otras cosillas, ea! anagrama en vena y desde hoy TORRES BLANDINA a diario despues de la pastillita del régimen

  2. María Says:

    Me ha encantado el comentario de las patillas. Yo prefiero el estilo Curro Jiménez.
    Bueno, decirte que soy saguntina y darte la enhorabuena. No me he leido nada tuyo, pero me encanta que haya gente interesante por aquí. A ver si un día me animo y voy a ver uno de tus montajes teatrales o te leo y así podré opinar con más fundamento.

    María

  3. isabel Says:

    Me encanta este artículo y me ha recordado a las pelis de indios y vaqueros. Cuando de pequeña las veía con mis hermanas abucheábamos a los indios, mientras alabábamos la bendita insurgencia de los americanos que eran los buenos, limpios y rubios que acababan siempre con esos sucios indios, así los pintaban, que sólo eran salvajes. Esos salvajes, a veces, se redimían gracias a la religión cristiana, importada por los americanos, sólo a veces. Es cierto que en la Historia no hay ni buenos ni malos, pero quizá la industria del cine ha hecho esta clasificación para inculcar al gran público determinados comportamientos. Se trata de simplificar algo tan complejo como el bien y el mal. Por otro lado, el tema de que Auschtwitz se haya convertido en un show es algo un tanto irremediable. Es, una vez más, convertir la desgracia en negocio. Gracias y por favor siga escribiendo, futuros periodistas como yo se lo agradecerán.

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